La historia de un parto amoroso, respetado y libre.

Conocí a Cynthia un mes despúes de que nacieron nuestras hijas y en medio de un post parto muy duro. Desde entonces acompañadas de otras dos grandes mujeres hemos construído una tribu, un grupo de apoyo. Compartímos nuestras experiencias y nos damos contención unas a las otras. Te cuento su historia…”el cuerpo de una mujer está diseñado para pairir” dijo mi padre y no se equivoco…..

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Cuando supe que estaba embarazada comencé a leer miles de relatos de parto en los que la mayoría de las veces el sentimiento que me quedaba era tranquilidad, es decir todo se leía tan perfecto y aunque tenía la idea de que parir no era una tarea fácil, no sabía lo que en realidad sería pero ahora que tengo a mi pequeña conmigo he pensado mucho en todas esas maravillosas historias que leí y me queda la sensación de incredulidad, porque sí, te puedo jurar que es la mejor experiencia de vida que tengo pero al mismo tiempo afirmo que ha sido lo más difícil que he vivido.

Siempre quise escribir mi propia historia pero por alguna razón lo había dejado para mañana y así han pasado casi dos años, ahora que una gran amiga me lo pide lo hago gustosa y aprovecho la oportunidad para revivir ese día.

Durante mi embarazo me incliné hacia una crianza natural, traté de informarme y decidí que quería tomar cursos psicoprofilácticos porque estaba decidida de querer un parto vaginal (además confieso que soy miedosa para cualquier cirugía, entonces me venía perfecto querer un parto) ahí encontré también que además de tener un parto vaginal y natural ¡podía hacerlo en agua! La idea nos encantó a mi esposo y a mí. Llegamos a nuestra consulta en la semana 28 con el ginecólogo para avisarle nuestro gran plan. –“Solo las ballenas deben parir en el agua” fue su respuesta. Sentí que el mundo se me caía, a estas alturas en dónde iba a encontrar quien respetara la forma en que YO quería traer al mundo a mi bebé. Sucedió, lo encontré y fue lo mejor que nos pasó, desde que lo conocimos supimos que él era el ginecólogo indicado para acompañarnos el día que íbamos a conocer a nuestra hija.

Pasaron las semanas, exactamente a las 39+5 SDG llegó el gran día, fue un jueves 21 de Noviembre del 2013 a las 3:13 am estaba dormida y desperté porque sentí un ligero ¡plop! entre mis piernas, me levante rápidamente y ahí estaba… ¡Se había roto la fuente! Le grité a mi esposo despiertaaaaaa ya va a nacer!!!!!! (ilusa, no sabía tooooodo lo que faltaba jajaja) por suerte mi mamá había llegado ese día a la ciudad entonces al escuchar el alboroto despertó y se quedó a mi lado mientras le llamaba al doctor para avisarle la gran noticia, él por supuesto muy dormido me contestó y dijo -“prepárate hoy vas a conocer a Lola, espera aproximadamente una hora para que empiecen tus contracciones, contabilízalas y te veo en el hospital a las 9:00 am”. Estaba muy tranquila y ya tenía todo listo para llevarme al hospital, traté de dormir otro rato pero no lo logré, pusimos una película y por arte de magia comenzaron las contracciones, nadie me dijo que llegarían tan de pronto y cada 5 minutos como un relojito, llegando las 8 am ya eran más frecuentes entre cada 3 y 4 minutos con duración de 35-45 segundos. Nos fuimos al hospital y ya instalados en la habitación le llamamos a las doulas que me iban acompañar.

Al cabo de unos minutos llego mi ginecólogo y me revisó para ver cuantos cm tenía de dilatación, “Tienes 3” me dijo y yo me sentí contenta, al fin y al cabo aun no me estaba doliendo mucho. Me relajaba mucho sentarme en la pelota de yoga durante las contracciones, pensaba que cada contracción que pasaba era una menos para conocer a mi bebé, mi Lola. Mi esposo fue parte fundamental del parto, puedo decir que fue NUESTRO parto, fue en quien yo podía confiar plenamente, estuvo ahí al pie del cañón; ayudándome, sosteniéndome, hablándome en silencio y mirándome con tanto amor que yo sabía que todo valdría la pena. Pasaron 3 horas y regresó nuestro doctor a revisarme, las contracciones ya eran más intensas y yo estaba bajo el agua caliente de la regadera mientras mis doulas y mi esposo me daban masajito, me dijo que ya tenía 6 cm, nos explicó que dos más y me iba a la tina en dónde el dolor cedería. Todo había estado fluyendo… Me sentía muy conectada a Lola pero temerosa de que algo no saliera bien, asustada de no aguantar, con millones de dudas.

Pasaron 2 horas más y con el tiempo el dolor aumentaba, empezaba a sentir que no iba a lograrlo, llegó el doctor y cuando me revisó de nuevo me dijo: “Seguimos en 6 Cynthia pero no te desesperes, todo va a estar bien, vas muy bien” en ese momento sentí frustración, mucho miedo y comencé a llorar, ¿cómo era posible que habían pasado ya 2 horas más y yo cada vez me sentía más cansada y débil y no había avanzado la dilatación? (debo mencionar que no quise comer ni beber nada durante mi labor, aunque mis doulas y mi esposo estuvieron insistiendo yo todo el tiempo tuve náuseas y cero apetito), mi espalda termino rojísima por todo el tiempo que pasé bajo la regadera con agua muy caliente, empecé a sentir que me estaba volviendo loca. Veía a mi mamá y me daba cuenta por su cara de angustia que en realidad estaba asustándola, comencé a enojarme y gritar que necesitaba ayuda con el dolor, lloré y grité porque me dijeron después de un par de horas más que la tina en donde Lola iba a nacer estaba ocupada pero que ya estaban acomodando una para mí, sentí que las cosas no estaban saliendo como yo quería y comencé a rendirme y a dudar de todos, me sentí herida, engañada y frágil, estaba perdiendo el control. Les dije por primera vez que me pusieran epidural porque no estaba teniendo el efecto analgésico del agua que tanto había buscado, entonces comencé a ver que estaban cayendo gotas de sangre y voltee con mi doula muy asustada pero ella me tranquilizó con sus palabras diciéndome ¡yaaaa! ¡Eso significa que ya vieneee vamos al agua ya va a nacer!

Bajamos al cuarto acuático en donde estaba mi tina, cuando íbamos bajando le dije a mi doula: tengo muchas ganas de pujar, ya no aguantooooo y hacíamos paradas técnicas cada vez que tenía una contracción para pujar y manejar el dolor en lo que llegábamos al agua. Le pregunté que si ya estaba completa mi dilatación y me dijo: ¡ ya Cynthia ya estás en 15, ya viene!. Aun así les dije a todos que de todos modos quería al anestesiólogo muy cerca por si lo necesitaba, mi esposo entro conmigo al agua e inmediatamente sentí alivio, me relajé mucho con las luces tenues, sintiendo el agua calientita en todo mi cuerpo y mi esposo abrazándome. Llegaban las contracciones y con ellas un sentimiento de temor, pujaba y a la vez sentía que no quería que naciera, estaba asustada. Mi esposo me dijo bajito que ya se veía su cabeza y sentí alivio, al mismo tiempo preocupación porque todo terminara bien, pero terminaba la contracción y Lola se regresaba. Yo cada vez me sentía más asustada, había un reloj frente a mí, 5:05 pm ví y pensé… “Yo no voy a poder aguantar 5 minutos más con vida” estaba ya muy cansada y dolorida pues habían pasado 17 horas desde que comenzamos, sentí que el tiempo se detuvo y así fue como llego al mundo mi Lola, cuando me entregué plenamente a lo que pudiera pasar y solté mi vida, llegó la suya. Iluminó toda la habitación con un grito estruendoso y los ojos más abiertos que he visto en un bebé y me miró como diciendo “lo logramos mamá”… En ese momento entendí el impacto que causa el nacimiento en la madre y el bebé. Me sentí poderosa, fuerte y capaz además de muy afortunada de haber podido sentir cada instante de cómo Lola llegó al mundo a través de mi cuerpo, recuerdo perfectamente su olor y puedo sentir aun nuestra piel calientita conociéndose por primera vez.

La experiencia más difícil, sí y también la más dolorosa… Pero no la cambiaría por nada, con todos sus contratiempos y sentimientos encontrados. Así de intenso como empezó nuestro camino juntas ha seguido nuestra vida, recordando ese día con tanto gozo y orgullo y diciéndole a Lola “lo logramos bebé”.

Cynthia

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¿Por qué las mamás suben tantas fotos de sus hijos a Facebook?

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Hace unas semanas leí un “artículo” que hablaba de los  10 contactos de Facebook que son molestos y en este incluían a los padres que suben millones de fotos de sus hijos y bueno, me llamó la atención que varios de mis contactos lo compartieron recalcando que sí efectivamente los padres somos entes molestos en su timeline.

No pude evitar pensar en DOS puntos importantes, cabe señalar que solo los pensé a nadie le comenté ni lance indirectas desde mi muro.

Respondiendo a la pregunta de este post de por qué subimos fotos he aquí las concretas y sencillas respuestas:

1. Por qué quiero; con algunas fotos y anécdotas puedo compartir con mi familia que está lejos el maravilloso crecimiento de mi hija, sus logros y sus avances. Podría enviarlas por Whatsapp solo a los interesados pero hay tanta gente que ama a mi hija que invertiría todo el día en enviar la foto del día o el vídeo con las nuevas gracias.

2. Por qué puedo; Facebook y demás redes son espacios de libre expresión. En realidad hay gente más molesta a la que no se le incluyó en esta lista y aun así hasta esos personajes tienen derecho a expresarse por medio de esta red, para eso es!

Me queda claro que ya hay un supuesto manual de “etiqueta” en redes pero en este caso prefiero saltármelo y despreocuparme por lo que digan los demás y postear cuanta foto de mi hija se me apetezca.

Solo espero que a Mark Zuckerberg no le moleste y cierre mi cuenta.

Al convertirme en madre he vivido momentos maravillosos y hay días que quiero que el mundo entero lo sepa, en realidad me emociona y no dudo que a los 4 abuelos también les encante por qué no falta su “like” en la foto del día.

Algunas madres no lo hacen por temas de seguridad y me parece absolutamente válido y respetable. En mi caso soy muy cuidadosa con los filtros de seguridad y privacidad, jamás dejó una foto publica pero sobre todo en mi Facebook solo acepto personas que conozco y en las que sé que puedo confiar. No exhibo fotos de mi hija desnuda, ni con caras simpáticas que después puedan terminar siendo un “meme” soy muy cuidadosa con eso.

Dicho lo anterior, creo que si a algunos contactos no les gustan las fotos que como madre compartimos la solución puede ser muy simple;

  • Ocultar el perfil de ese odioso padre enamorado de su hijo
  • Sé más radical y ELIMÍNALO de la lista de amigos

En resumen, las subimos por que amamos tanto a nuestros hijos que disfrutamos compartir con medio Facebook (y mundo).

Es maravilloso contar con estos canales de comunicación y es completamente válido que cada quien haga con su muro lo que le haga feliz.

Ahora…te gustar postear fotos de tu hijo?

Retomando lo anterior estos pueden ser puntos a considerar.

1. Cerciórate de la privacidad de tu perfil

2. No aceptes perfiles que no conoces. Aunque se haya portado linda esa mujer del supermercado que te ayudo con tus bolsas NO LO HAGAS

3. Antes de subir una foto verifica con los iconos de que la publicación sólo es para tus amigos

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4. Si etiquetas a alguien, selecciona la opción de que solo pueda verla aquella persona que etiquetaste, sus amigos no pues no los conoces a todos.

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5. No subas fotos dónde creas que tu hijo está haciendo una cara súper divertida que pueda acabar siendo un meme famoso

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6. No desnudos, JAMÁS ni en su tina de baño con el divino y amarillento pato de hule

7. No uniformes de escuela

8. Depura tu Facebook, hay gente que en realidad no debería ver las fotos de tus hijos

 

Pd. Dejaremos de subir fotos de nuestros hijos en Facebook el día que:

  • Dejen de compartir imágenes que dicen “con tu like puedes salvar la vida de este niño” “no me compartirás porque soy la virgen y te avergüenzas de mi”
  • Cuando esa gente que cuenta todos sus problemas en Facebook vaya al psicólogo y se los cuente a él o sino, entonces que nos platique como termina el drama.
  • Cuando algunas personas dejen de lanzar indirectas muy directas

La lista es inmensa pero bueno ese día dejaremos de hacerlo, por lo pronto NO.

Tener un bebé prematuro es una experiencia dulcemente dolorosa

Cuando conocí a Matteo, tenía mi nombre escrito en una etiqueta pegada en el pecho.

Era tan chiquito que los brazaletes del hospital no le quedaban y yo al verlo no podía creer que ese bebé tan pequeñito pudiera sobrevivir. Pesaba 800 gramos y medía 33cm y con sus ojos cerrados tiraba golpes al aire con sus pequeños puñitos, como si peleara de verdad contra todo lo que amenazaba con no dejarlo vivir.

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Una pre eclampsia no diagnosticada a tiempo fue la causa de su nacimiento a las 27 SDG, estuvo hospitalizado 66 días y se fue a casa dependiente de un tanque de oxígeno que usó por seis meses más. Cuando comía no respiraba y algunas veces se ponía azul. Tenía reflujo severo y casi no dormíamos cuidando que no se ahogara por las noches.

No hay forma en que alguien pueda prepararse para lo que es tener un bebé prematuro. El no conocerlo al nacer, la incertidumbre de si vivirá o no, el vivir cada día con la angustia de no saber si habrá buenas o malas noticias, el ver ese ser indefenso y a la vez tan fuerte conectado a cables y tubos. No poder abrazarlo y besarlo por días o semanas hasta que su salud lo permita. Escuchar uno tras otro los reportes de los médicos, con diagnósticos de complicaciones que dejarían secuelas de por vida. La imprudencia bien intencionada de amigos o familiares que te dicen: “Si no va a quedar bien, mejor que Dios lo recoja”.

Dejar el hospital con los brazos vacíos es desgarrador. Los dolores de parto no son físicos, son del alma y del corazón.

Luego al ser dado de alta te preguntas ¿Qué harás en casa con un bebé tan pequeñito? Te cuestionas si serás capaz de cuidarlo.

Matteo es muy afortunado pues de todas las complicaciones usuales de un prematuro, la peor que tuvo fue una hemorragia cerebral grado IV e hidrocefalia.

No solo su vida es un milagro, es un milagro que camine, que sonría, que sea un niño inteligente, que pueda comunicarse y eventualmente llevar una vida normal.

Para llegar a esto fueron necesarias muchas terapias, sobre todo terapia física para que lograra poco a poco lo que un niño que nace de término logra sin la menor dificultad; rodarse, sentarse, gatear, caminar, cada pequeño logro ha sido para nosotros un triunfo y un motivo de celebrar.

Sabemos que hay familias que no han sido tan afortunadas y aunque nuestra carga a veces es pesada es más la alegría de estar vivos y estar juntos.

Tener un hijo prematuro es una experiencia tan intensa y tan difícil que es casi imposible concentrarlo en unas cuantas líneas.

Matteo ha sido para mí la luz y la obscuridad; el dolor más intenso y la alegría más grande. Una experiencia dulcemente dolorosa, que no cambiaría, aunque pudiera.

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María Fernanda Oca mamá de Matteo.

Soy una mamá real.

No por escribir desde este blog o estas redes significa que soy una madre perfecta. Jamás he pretendido que se piense eso. Soy una madre de carne y hueso, como tú que me lees.

Todos los días aprendo algo nuevo, sigo preguntando a otras madres. Hay temas que no domino y que la cotidianeidad me obliga a investigar. Afortunadamente hay mucha información y eso en algunos casos facilita el aprendizaje de algunos temas.

Comparto a través de estas redes un estilo de crianza con el cual me siento identificada y sobre todo en el que creo pero eso no me hace perfecta, no quiere decir que en casa todo es color de rosa, no lo es.

Te cuento…

Todos los días me despierto con la firme intención de ser mejor madre, por las noches pienso “hoy pude haber hecho mejor esto, tal vez mañana me esfuerce más en esto”. Soy del tipo de personas que si hará algo lo hace bien y mi maternidad ha sido un gran reto que se confronta con esa parte de mí personalidad así es que, he tenido que aprender a manejar mi frustración y acepto que ha sido sumamente difícil.

Siempre he apostado por la comunicación sana y asertiva sobre todo ahora con mi hija pero también soy humano. Dos años he trabajado incesantemente en mi temperamento y a veces tropiezo. Cada día tengo más claro que no soy perfecta y he descartado de mis planes serlo.

Hace poco tuve un día complicado y coincidió con uno de ella y buenoooo!, la casa echaba lumbre. A media tarde rompí en llanto, iba manejando y tuve que detenerme para respirar tomar aliento y después disculparme con ella. Ella desde atrás me decía “mamá no lloles”, no me preocupa que me vea llorar para mi es importante que sepa que mamá es fuerte cuando es necesario pero que también puede llorar porque siente y a veces la pasa mal.

Resulta que teníamos prisa y el estrés hizo de las suyas, ella no cooperaba y todo empezó a salir mal. Después de un estira y afloja logre entender lo que ella necesitaba y volvió la calma pero dentro de mi había algo que me hacía sentir mal, entre llantos tome el teléfono y le escribí a mi esposo “soy la peor madre del mundo” entre varias palabras que me dijo estaba la frase; “No pasa nada, es normal que te desesperes de vez en cuando y eso no te hace una mala madre, te hace una madre real”

Tal vez nos conocemos tanto que supo cuáles eran las palabras que yo necesitaba en ese momento. Caí en cuenta; SOY UNA MADRE REAL! No hay nada detrás de eso más que lo que soy, un humano.

Intento ser lo mejor para ella pero las madres tenemos días en que simplemente las cosas no fluyen y eso no implica que no sepamos ser madres, más bien esos días malos debemos convertirlos en aprendizajes. Ese día aprendí algo valioso: Siempre hay oportunidad de rectificar y mejorar.

Se vale sentir de todo pues así es la maternidad, llena de dualidades. Somos personas construyendo a pequeñas personas y detrás de cada una de nosotras hay; sentimientos, temperamentos y una historia de vida, todo eso se combina para ejercer nuestra ardua labor.

No tengas miedo a equivocarte, convierte esos días difíciles en experiencias y aprendizajes después úsalos a tu favor, haz de tus debilidades fortalezas, aprende con tu hijo y crece con él. Tenemos a nuestro favor su profundo amor, tu hijo jamás sentirá que has fallado.

Habrá días que pienses que echaste todo a perder pero siempre habrá un día nuevo para ser mejor. Seca esas lagrimas, abrázalo y déjate llevar.

Dormir de corrido y dejar el biberon sí es posible.

En estos últimos días tuvimos cambios radicales y muy importantes en nuestros hábitos y rutinas; dormimos ahora de tirón y dejamos el biberón.

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Veía lejano el día que ambas cosas ocurrieran, anhelaba más dormir que dejar de dar el biberón, vaya! Lo segundo no estaba ni en planes (que no lea esto el pediatra porque ah como había insistido los últimos meses)

Ya casi dos años y seguíamos con despertares nocturnos, había días que solo uno a media noche pero en ocasiones hasta tres. Hace unos 15 días empezamos a dormir de corrido. No había e incluso, no he cantado victoria pero me siento como esos corredores que están cerca de alcanzar el triunfo y en la meta dice “DORMIR DE CORRIDO” pero los niños cambian tanto sus hábitos que tal vez en unos días este contando por acá que volvimos a lo de antes.

El biberón también ahora es cosa del pasado, de repente los hábitos hacen que se exclame por ahí con un tono dulce “mamá bibí” en cuanto lo ofrezco recuerda que ya no lo toma y lo deja a un lado. Sí, si pide se lo doy aunque al segundo lo rechace.

Tal vez cuando termines de leer te sientas decepcionada de este post, pero créeme tengo un punto. Continúa leyendo…

Se dice que el sueño de los niños es el santo grial de toda madre, buscamos y leemos millones de artículos con tal de saber qué hacer para que el hijo duerma de corrido, incluso yo los leí, busque homeopatía, aromaterapia, flores de bach y cuanta cosa me ofrecieron hasta que entendí que eso no iba a pasar y que todo eso a Torbellino le hacía NADA solo estaba gastando mi dinero y parecía que hasta dormía menos.

Entonces cómo lo logramos? Qué hicimos para dormir de corrido? NADA absolutamente nada, fue decisión de ella empezar a hacerlo, tal vez su fisiología o su anatomía le indicaron que era el momento. Lo que sí hice fue respetar sus tiempos y dejarla fluir a costa de mi propio cansancio (y el de papá)- Los adultos pasamos por varias fases del sueño incluso también despertamos por las noches pero nuestro cuerpo tiene la facilidad de volver a conciliar el sueño antes de que despiertes por completo.

De algo sí estaba segura que Torbellino no iba a cumplir 20 años y seguiría despertando a pedirme bibí por las noches.

Sí, parece una eternidad es sumamente cansado, si tu descansas tienen una mamá cuerda y descansada capaz de agotar toda la energía en el día con ellos, pero acéptalo eres madre. Quién estando embarazada se le ocurre pensar que dormirá como siempre, que no habrá un cambio en este aspecto? Es lógico, normal y entendible que tu hijo despierte por la noche, solo te digo dale tiempo. Sí es agotador pero esto pasará no es eterno. No recurras a métodos innecesarios para forzar algo que ocurrirá. Te lo firmo ante notario, sí dormirá un día de corrido. Aquí estoy sobreviví a 2 años de desvelos, no morí en el intento solo quizá enloquecí poquito más. JAJA!

El bibí? Uff que post tan pesado me hice hoy, tampoco hicimos nada no dijimos “que se lo llevo el gato” “se perdió” “ya eres grande” durante un viaje que hicimos se terminó su leche, compramos 2 diferentes ninguna le gusto y ahora cuando lo ve dice “no me gusta”. Los expertos recomiendan retirarlo antes de los 4 años pero en algunos casos es recomendable antes por temas relacionados a los dientes. Me encantaría contarte tips para que tu hijo lo deje pero insospechadamente Torbellino tomo sola le decisión de dejarlo.

Con los terribles 2 llegaron maravillosos cambios, lo veía lejano pero ahora sé que respetando sus tiempos todo es más fácil, nadie lo sufre y simplemente ocurre ESTE ES MI PUNTO

Siguiente meta dice “DEJAR EL PAÑAL” ya me estoy preparando ya te contaré…

Madre e hija, nacímos juntas.

Pareciera que fue ayer que llegue a casa con Torbellino en brazos, con el cuerpo partido a la mitad y el corazón fuera de mí ahora latiendo a su lado, con sentimientos encontrados, llena de dudas y miedos pero perdidamente enamorada.

Ese día no podía imaginar la aventura que estábamos por empezar.

El día que nos encontramos

Que mejor manera de empezar la semana, pues fue un lunes el día que nos miramos, nos tocamos, nos olimos y nos sentimos por primera vez. Fue algo más allá de lo físico algo espiritual, solo quién es madre podría entenderlo.

Llegando a casa había muchos planes, trabajamos por meses para recibirla. Mi sorpresa fue que iba a ser mejor improvisar y dejarnos llevar. Los días trascurrían llenos de descubrimientos, oficialmente estaba aprendiendo a ser mamá.

Al principio creí que yo sería su guía, y que iba a enseñarle muchas cosas jamás imaginé que sería mutua esa enseñanza. Torbellino se convirtió en una gran maestra

Estos dos años a su lado he aprendido a reír a carcajadas de las cosas simples de la vida, a mirar con asombro y detenimiento la naturaleza, a sentir el cosquilleo del césped en los pies y el viento en la cara en esas tardes de parque, a madurar a nivel personal, a trabajar en mi paciencia, a vencer algunos miedos, a reconocer y aceptar algunas de mis fortalezas y debilidades. He aprendido poco a poco a controlar mi carácter y trabajar mi frustración, a saber tomarme un par de minutos cuando estoy enojada antes de hacer o decir algo hiriente. Juntas aprendimos a tener logros maravillosos; aplaudir, sentarse, gatear, caminar, hablar, correr, cada uno me hicieron sentir tanta emoción que no pude contener las lágrimas.

Recuerdo ese primer “mamá” y fue mágico. También he aprendido a ver una obra de arte en unos coloridos garabatos, a echar a volar mi imaginación cuando pinta un gato y solo son un par de rayitas. Me ha enseñado a caminar despacio para ir juntas y al mismo ritmo.

Estos dos años he aprendido que en la maternidad no sólo se ríe, también lloras, sufres y te enojas, que no es de color rosa pues sí así lo fuera sería aburrido, la maternidad está llena de colores y matices.

Torbellino me ha enseñado a perdonar en cuestión de minutos. Recuerdo ese día que aventó el plato de sopa al piso, lloré y mientras limpiaba hice consciente que por muy enojada que este seguiría amándola siempre, seque las lágrimas y la abrace.

Para mí la maternidad ha sido una montaña rusa y una de las más retadoras y divertidas.

Ha sido maravilloso, único y mágico este encuentro que por muchas palabras que escriba ninguna se acerca a lo que una madre siente por su hijo.

Quisiera caminar a su lado siempre y aunque un día abra las alas quiero seguir cerca para verla plena y feliz. Sé que lo será, estoy segura.

Gracias Torbellino por elegirme, hace dos años nacimos juntas pues yo nací como madre.

Hoy es mi cumpleaños y lo recibo así…

Siempre me ha parecido una banalidad temerle a los años. Mi manera de percibir la edad siempre ha sido la misma; envejece el cuerpo, el alma crece y se alimenta al espíritu con cada año vivido.

Las arrugas de la piel son lo de menos si tu corazón reboza amor, es mejor portarlas en el cuerpo que en el alma. Hoy, para mí hay cosas más importantes y que enriquecen más que el simple hecho de lucir a toda costa joven.

No le temo a las arrugas pues son muestra de que he vivido y soy consciente que lo he hecho plenamente. No temo a que mi cuerpo envejezca pues estoy sana, por el contrario amo cada rincón de el, y lo venero pues es capaz de dar vida, de gozar con los que amo, de reír, de gritar, de correr, de brincar, de besar, de amar y de abrazar. ABRAZAR Y AMAR SIN LÍMITE.

Abro los brazos a estos 33 como muestra de gratitud con la vida. No me quejo, ni escondo mi edad pues estoy satisfecha con cada paso que he dado, no volvería el tiempo a atrás, ni me arrepiento de NADA pues cada una de mis decisiones y acciones me han traído a dónde estoy.

Volteó hacia atrás solo para dar gracias por las enseñanzas, suelto y me despido de la gente y las cosas negativas. Veo hacia adelante, hacia el futuro llena de esperanza, planes y sueños por realizar. Vivo el presente feliz de ser quién soy, así me quiero y me acepto; loca, ocurrente, sarcástica, fuerte, impuntual, aguerrida, cariñosa, comprometida, orgullosa, melancólica, simple para reír y a veces de mal carácter.

La vida me ha dado mucho no podría ser ingrata con ella renegando de mi edad, viví cada etapa como quise, hice planes y los cumplí, hice locuras y me reí, me equivoqué caí, aprendí y después me levante.

Camino de la mano de un hombre maravilloso que me ha enseñado mucho ahora somos un equipo fuerte, capaces de sobrellevar cualquier dificultad. Tengo una hija sana y ocurrente que saca lo mejor de mí y a veces lo peor pues así aprendí que es la maternidad y no lo oculto, tuve días de miedo, días grises y su sonrisa y el apoyo de mi esposo han hecho que siempre sean más los momentos gratos y esos son los que atesoro. He aprendido mucho en este bello camino, he dejado de ser egoísta y dar todo por alguien más a cambio de amor, jamás he recibido mejor paga.

Tengo unos padres y hermanas que siempre han estado a mi lado, jamás me han soltado a pesar de la distancia. Tengo amigos maravillosos que me quieren y acompañan en este camino lleno de altas y bajas.

No le temo a lo que pueda pasar pues las cosas buenas o malas que estén por venir me hacen saber que son los riesgos de estar viva, por el contrario asumo el riesgo y me dejó llevar.

Gracias a la vida por ponerme en el lugar correcto, no es cuestión de suerte pues cada quién elige su propio destino.

No quiero dejar de cumplir ni restar años, quiero vivir más para ver a mi hija crecer y ser feliz. Quiero envejecer a lado de mi esposo y quiero seguir caminado con mis padres, hermanas y sobrinos. Hoy recibiré con más gusto los abrazos que las cosas materiales pues del amor alimento mi alma.

Recibo y abrazo mi edad y porto orgullosa mis 33 años.

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Los golpes no educan, es lo mismo dar una nalgada que una golpiza.

Me preocupa vivir en un mundo dónde los animales han ganado más terreno en el respeto de sus derechos que los niños;

Golpeas a un indefenso perro y es considerado maltrato animal
Golpeas a un niño y es considerado EDUCACIÓN y DISCIPLINA.

El mundo está de cabeza.

Aclaro, que tengo una hermosa perra en casa a la que se le trata con en el mismo amor, cariño y respeto que a cualquier integrante de la familia.

Pero ¿qué pasa cuando la sociedad le da más importancia a la imagen de un perro maltratado? Pasa que esa imagen se difunde en redes sociales, se hace un escándalo, se persigue y castiga a los culpables. Pero golpeas a un niño y nadie levanta la voz te dicen que más vale que sea a tiempo y que es por su bien.

No, no, no y no, me resisto a creer que sea por su bien.

Hace poco alguien me comento:

“Tu hija es muy pequeña, no te ha llevado al límite por eso no has tenido la necesidad de hacerlo, no se compara su actitud con la de un niño más grande”.

No estoy de acuerdo con ese comentario. Mi hija atraviesa por una etapa conocida como “Los terribles 2” vivimos altibajos todos los días y como toda madre hay días que me desespero, aun así JAMÁS he sentido la necesidad de ponerle una mano encima y lo más importante es que, estoy consciente de qué es lo que quiero para mi maternidad al respecto; NO GOLPES.

Soy una persona respetuosa de la crianza de los demás pero si hay algo en lo que no estoy de acuerdo es con los golpes, ni la famosa nalgada a tiempo.

He leído comentarios como; “A mí sí me daban mis nalgadas y ahora soy una persona de bien”. Con esos comentarios lo único que se hace es justificar la violencia y repetir patrones. ¿No se supone que las experiencias negativas de nuestra vida no las queremos para nuestros hijos? ¿Por qué repetir esta conducta?.

Crecí en una familia maravillosa, no perfecta pero sí unida y los mejores recuerdos de mi infancia son jugando con mis hermanas, la compañía y consejos de mis padres. Jamás me golpearon de niña, jamás! Al parecer se puede obtener el mismo resultado con golpes que sin golpes por qué igual me considero una persona de bien.

Cuando una madre golpea a un niño lo único que pasa es que, en ese momento descarga su frustración sin recurrir antes a la capacidad de dialogo y herramientas de negociación, creo que todas las personas tenemos las mismas habilidades de dialogar y negociar, tal vez algunas solo les falta desarrollarlas y como padres debemos generar ese compromiso.En la actualidad acceder a informaciónde ha vuelto más sencillo, no quiero justificar a generaciones pasadas pero sí es importante recalcar que ahora podemos encontrar nuevas alternativas para educar desde el respeto y la empatía. Los estudios e información acerca de las causas negativas de los golpes ABUNDAN.

Es lo mismo dar una nalgada que una golpiza pero nos gusta disfrazar las cosas para convencernos a nosotros mismos que estamos haciendo bien y que lo hacemos por ellos. No es justo, ellos no lo comprenden así solo saben que estás enojada y los has golpeado. No necesitas hacerle saber por medio de golpes quién manda, tu hijo lo sabe. Por favor, no lo subestimes.

Los derechos humanos no distinguen entre las supuestas variaciones de golpes que nosotros mismos hemos catalogado como inofensivos y correctivos. No es admisible que pensemos que un jalón de orejas es válido en un niño pero no es igual si un hombre le da ese mismo jalón a una mujer. No pretendamos regularizar y normalizar la violencia física hacia los niños usando argumentos que bajo ninguna ley pueden ser justificables.

Tu hijo no pensará:

“Lo hace por mi bien”

“Fue una nalgadita suave”

“Me lo merecía”

Tu hijo pensará que si sus padres pueden hacerlo es válido que cualquier otro lo haga. Los golpes dañan su autoestima y su seguridad, dañan a la familia y a la sociedad. Un niño no se volverá respetuoso por un golpe, un niño se convierte en un adulto sano por el ejemplo. No respetara a sus padres, les tendrá miedo y eso crea una barrera de comunicación entre ambas partes.

Hace muchos años en televisión había una campaña que decía “cuenta hasta 10” ¿La recuerdas? Consistía en que antes de golpear a un niño contaras hasta 10, muy simple y fácil! Me parece buen recurso, revivamos esa campaña y llevémosla a nuestro hogar.

Creo y confió que es posible educar de otra forma, día a día trabajo en ello. Peleo contra mi carácter, el cansancio, el estrés para no hacer a mi hija víctima de ningún tipo de violencia. No podría imaginar su mirada y su dolor después de que la persona a la que más ama en este mundo ha dañado su integridad por el simple hecho de que mamá no supo controlarse y tampoco quiero lidiar con la culpa que tendré después de hacerlo.

Antes de golpear a tu hijo, ¡Detente! Reflexiona si en realidad es por su bien o solo estás recurriendo a un recurso fácil con tal de desahogar tu enojo y frustración. Nuestros hijos son lo que más amamos, no los lastimes pues tal vez un moretón se desvanezca pero no será así con su autoestima.

Detente, reflexiona y negocia con ellos.

Detente, reflexiona y negocia con ellos.

5 tips para reducir el consumo de azúcar.

Soy enemiga de los extremos! Pero si algo me parece importante es cuidar la alimentación de nuestros hijos.

Actualmente hay una nueva ola de información acerca de la salud alimenticia; vegetarianos, veganos, alimentos gluten free, productos orgánicos, etc. Me he encontrado con información acerca de los beneficios de todo esto pero decidí no clavarme tanto o volverlo religión. Tome un poco de cada cosa para poder balancear la alimentación de Torbellino.

Pero, lo que sí me parece muy valioso y me gustaría compartir es acerca del consumo de azúcar ya que durante la infancia es cuando adquirimos algunos hábitos alimenticios enfocados al consumo desproporcional de alimentos dulces.

¿Sabes que cantidad de azúcar contienen algunos alimentos?

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No veo malo que eventualmente un niño se coma un dulce, yo misma me doy el gusto de vez en cuando, pero hay alimentos que incorporamos a su dieta sin saber las cantidades de azúcar que contienen (como los jugos empacados).

Las cantidades grandes de azúcar pueden provocar; obesidad, caries, diabetes, colesterol alto, mala circulación, entre otros.

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Lo que yo hago para evitar o disminuir el consumo de azúcar;

  1. Evito darle jugos procesados, prefiero los de fruta natural o agua. Aunque le ofrezco jugos naturales o agua de fruta ella siempre opta por el agua natural.
  2. Equilibro su alimentación ofreciendo porciones de verduras, proteínas, y algún cereal en su plato.
  3. Evitamos a toda costa el consumo de refrescos y/o gaseosas.
  4. Ofrezco frutas como una opción dulce. Las frutas contienen un tipo de azúcar llamado fructosa así como fibras, vitaminas y minerales.
  5. Disminuimos el consumo de azúcar refinada y optamos por pequeñas cantidades de stevia (puedes usar también miel de abeja)

Lo más importante es su salud, si desde  pequeños adoptan hábitos sanos es muy probable que formen parte de ellos hasta la edad adulta.

Necesito y merezco tiempo para mi.

Qué persona sea madre o no puede prescindir de un rato de tranquilidad al día?

Me he encontrado con algunos comentarios de madres que dicen; “yo no necesito tiempo para mí”, “yo no podría dejarlo ni un minuto”, “no necesito salir con mi esposo a solas, podemos ir todos” y parece que toda madre trae incluído ese botón que dice “mala madre” o “culpas” pues recién que nació Torbellino en automático los encendía cuando escuchaba esos cometarios por que aveces extrañaba esos momentos a solas con mi esposo o con mis amigos y me sentía culpable por hacerlo.

Cuando Torbellino empezó a ser más independiente decidí apagar ese chip y desconectarlo así es que… respeto mucho a aquellas madres pero, YO SÍ NECESITO TIEMPO PARA MÍ.

Si reconocer esto me convierte en mala madre pues entonces soy la peor. No me gusta pretender que mi maternidad es de revista y completamente rosa. Tenemos días buenos y diferentes, prefiero llamarlos así pues me gusta pensar que no hay días malos solo aquellos que nos requieren de más paciencia y esfuerzo. Desde que nació hice consciente que sus necesidades eran muchas y me entregue de lleno.

Pero resulta que es muy difícil enfrentarse al sinnúmero de juicios, se piensa que aquellas madres que no sufren ni sacrifican son “malas madres” o “desobligadas” y por supuesto se convierten en objetivo de críticas y señalamientos.

No soy la madre perfecta ni pretendo serlo pero para mí, para ella y para mi familia, mi maternidad está diseñada a la medida de nuestras necesidades.

Y SÍ, sí necesito tiempo para mí, lo acepto y al fin lo hago sin culpas. No estoy pidiendo un retiro espiritual al Tíbet, ni un viaje a China de semanas, tampoco quiero recluirme con una congregación de monjes para re encontrarme, solo necesito ir al cine con mi esposo, hacer ejercicio, entrar al baño sola y en paz (de vez en cuando), acabar todos eso libros empezados que no avanzan, hacer las compras del súper con un poco de tranquilidad, salir con mis amigas, tomar el café y la comida caliente. Resulta que también tengo necesidades y son igual de importantes que las del resto de la familia.

Sería estupendo que el día tuviera más horas, pero como no es así y solo cuento con 24 trato de buscar un equilibrio sano y justo para que todos tengamos nuestro tiempo, claro la mayor parte del día se va en actividades con ella y para ella, así es que con las horitas que nos quedan hacemos milagros y eventualmente buscamos el apoyo de alguien para tener nuestro tiempo a solas.

Soy madre pero también mujer, esposa, amiga, hermana, hija, profesionista, vivo una cantidad de roles que apenas puedo conciliarlos todos.

Ahora el rol que me requiere de más tiempo es ser madre y acepto que jamás había sido tan feliz pero ahora me enfoco en complacer las exigencias y necesidades de alguien más, las mías inconscientemente las había dejado en segundo plano contrario a lo que muchos dicen; que la madre debe satisfacer sus necesidades primero para entonces entregarse de lleno a su hijo.

Sé que ahora me debo a ella y lo hago con amor y convicción. Pero hay días que me siento agotada, todavía no duermo bien, lidió con el pequeño y temperamental carácter de una niña de casi dos años que aprende a manejar sus emociones, hay días que no puedo con mis propios cambios de humor y aun así aceptó los de esa pequeña personita. Criar de forma respetuosa supone un gran reto pero también resulta agotador.. Tengo la enorme responsabilidad de construir un adulto sano y feliz. La mayor parte de mis actividades y mis planes giran en torno a ella, no es justo que ahora pueda tomarme un tiempo para relajarme del ajetreo de ser madre? Creo que todas lo merecemos!

Hacerlo me permite estar en paz, en equilibrio y así poder mantenerme cuerda y estable para poder estar con ella. No quiero ser una mamá que sacrifica todo a costa de su mal genio y el estrés que genera estar en casa todo el día. No quiero asfixiar a mi hija haciéndola el centro del mundo y que crezca con esa enorme responsabilidad. No quiero descuidar mi vida de pareja pues pasaran los años y volveremos como al principio y lo único que nos quedara es el amor que nos tenemos y que alimentamos día a día entre cambios de pañales, juegos y biberones. Quiero transmitirle a mi pequeña que el pilar de nuestra familia son relaciones sanas y equilibradas, quisiera que ella se sienta orgullosa de sus padres, de los logros personales y en familia.

Disfruto el tiempo que paso con ella, tenemos mamitis e hijitis estamos y vamos juntas todo el día pero sí, eventualmente NECESITO tiempo para mí.

Así es que cuando he vuelto a leer “no necesito tiempo para mí o en pareja” lo único que pienso es, “Bien, que bueno pero yo sí”.

Estoy aprendiendo a vivir una maternidad libre de culpas, no es fácil pero lo intento.

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