Hoy es mi cumpleaños y lo recibo así…

Siempre me ha parecido una banalidad temerle a los años. Mi manera de percibir la edad siempre ha sido la misma; envejece el cuerpo, el alma crece y se alimenta al espíritu con cada año vivido.

Las arrugas de la piel son lo de menos si tu corazón reboza amor, es mejor portarlas en el cuerpo que en el alma. Hoy, para mí hay cosas más importantes y que enriquecen más que el simple hecho de lucir a toda costa joven.

No le temo a las arrugas pues son muestra de que he vivido y soy consciente que lo he hecho plenamente. No temo a que mi cuerpo envejezca pues estoy sana, por el contrario amo cada rincón de el, y lo venero pues es capaz de dar vida, de gozar con los que amo, de reír, de gritar, de correr, de brincar, de besar, de amar y de abrazar. ABRAZAR Y AMAR SIN LÍMITE.

Abro los brazos a estos 33 como muestra de gratitud con la vida. No me quejo, ni escondo mi edad pues estoy satisfecha con cada paso que he dado, no volvería el tiempo a atrás, ni me arrepiento de NADA pues cada una de mis decisiones y acciones me han traído a dónde estoy.

Volteó hacia atrás solo para dar gracias por las enseñanzas, suelto y me despido de la gente y las cosas negativas. Veo hacia adelante, hacia el futuro llena de esperanza, planes y sueños por realizar. Vivo el presente feliz de ser quién soy, así me quiero y me acepto; loca, ocurrente, sarcástica, fuerte, impuntual, aguerrida, cariñosa, comprometida, orgullosa, melancólica, simple para reír y a veces de mal carácter.

La vida me ha dado mucho no podría ser ingrata con ella renegando de mi edad, viví cada etapa como quise, hice planes y los cumplí, hice locuras y me reí, me equivoqué caí, aprendí y después me levante.

Camino de la mano de un hombre maravilloso que me ha enseñado mucho ahora somos un equipo fuerte, capaces de sobrellevar cualquier dificultad. Tengo una hija sana y ocurrente que saca lo mejor de mí y a veces lo peor pues así aprendí que es la maternidad y no lo oculto, tuve días de miedo, días grises y su sonrisa y el apoyo de mi esposo han hecho que siempre sean más los momentos gratos y esos son los que atesoro. He aprendido mucho en este bello camino, he dejado de ser egoísta y dar todo por alguien más a cambio de amor, jamás he recibido mejor paga.

Tengo unos padres y hermanas que siempre han estado a mi lado, jamás me han soltado a pesar de la distancia. Tengo amigos maravillosos que me quieren y acompañan en este camino lleno de altas y bajas.

No le temo a lo que pueda pasar pues las cosas buenas o malas que estén por venir me hacen saber que son los riesgos de estar viva, por el contrario asumo el riesgo y me dejó llevar.

Gracias a la vida por ponerme en el lugar correcto, no es cuestión de suerte pues cada quién elige su propio destino.

No quiero dejar de cumplir ni restar años, quiero vivir más para ver a mi hija crecer y ser feliz. Quiero envejecer a lado de mi esposo y quiero seguir caminado con mis padres, hermanas y sobrinos. Hoy recibiré con más gusto los abrazos que las cosas materiales pues del amor alimento mi alma.

Recibo y abrazo mi edad y porto orgullosa mis 33 años.

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Los golpes no educan, es lo mismo dar una nalgada que una golpiza.

Me preocupa vivir en un mundo dónde los animales han ganado más terreno en el respeto de sus derechos que los niños;

Golpeas a un indefenso perro y es considerado maltrato animal
Golpeas a un niño y es considerado EDUCACIÓN y DISCIPLINA.

El mundo está de cabeza.

Aclaro, que tengo una hermosa perra en casa a la que se le trata con en el mismo amor, cariño y respeto que a cualquier integrante de la familia.

Pero ¿qué pasa cuando la sociedad le da más importancia a la imagen de un perro maltratado? Pasa que esa imagen se difunde en redes sociales, se hace un escándalo, se persigue y castiga a los culpables. Pero golpeas a un niño y nadie levanta la voz te dicen que más vale que sea a tiempo y que es por su bien.

No, no, no y no, me resisto a creer que sea por su bien.

Hace poco alguien me comento:

“Tu hija es muy pequeña, no te ha llevado al límite por eso no has tenido la necesidad de hacerlo, no se compara su actitud con la de un niño más grande”.

No estoy de acuerdo con ese comentario. Mi hija atraviesa por una etapa conocida como “Los terribles 2” vivimos altibajos todos los días y como toda madre hay días que me desespero, aun así JAMÁS he sentido la necesidad de ponerle una mano encima y lo más importante es que, estoy consciente de qué es lo que quiero para mi maternidad al respecto; NO GOLPES.

Soy una persona respetuosa de la crianza de los demás pero si hay algo en lo que no estoy de acuerdo es con los golpes, ni la famosa nalgada a tiempo.

He leído comentarios como; “A mí sí me daban mis nalgadas y ahora soy una persona de bien”. Con esos comentarios lo único que se hace es justificar la violencia y repetir patrones. ¿No se supone que las experiencias negativas de nuestra vida no las queremos para nuestros hijos? ¿Por qué repetir esta conducta?.

Crecí en una familia maravillosa, no perfecta pero sí unida y los mejores recuerdos de mi infancia son jugando con mis hermanas, la compañía y consejos de mis padres. Jamás me golpearon de niña, jamás! Al parecer se puede obtener el mismo resultado con golpes que sin golpes por qué igual me considero una persona de bien.

Cuando una madre golpea a un niño lo único que pasa es que, en ese momento descarga su frustración sin recurrir antes a la capacidad de dialogo y herramientas de negociación, creo que todas las personas tenemos las mismas habilidades de dialogar y negociar, tal vez algunas solo les falta desarrollarlas y como padres debemos generar ese compromiso.En la actualidad acceder a informaciónde ha vuelto más sencillo, no quiero justificar a generaciones pasadas pero sí es importante recalcar que ahora podemos encontrar nuevas alternativas para educar desde el respeto y la empatía. Los estudios e información acerca de las causas negativas de los golpes ABUNDAN.

Es lo mismo dar una nalgada que una golpiza pero nos gusta disfrazar las cosas para convencernos a nosotros mismos que estamos haciendo bien y que lo hacemos por ellos. No es justo, ellos no lo comprenden así solo saben que estás enojada y los has golpeado. No necesitas hacerle saber por medio de golpes quién manda, tu hijo lo sabe. Por favor, no lo subestimes.

Los derechos humanos no distinguen entre las supuestas variaciones de golpes que nosotros mismos hemos catalogado como inofensivos y correctivos. No es admisible que pensemos que un jalón de orejas es válido en un niño pero no es igual si un hombre le da ese mismo jalón a una mujer. No pretendamos regularizar y normalizar la violencia física hacia los niños usando argumentos que bajo ninguna ley pueden ser justificables.

Tu hijo no pensará:

“Lo hace por mi bien”

“Fue una nalgadita suave”

“Me lo merecía”

Tu hijo pensará que si sus padres pueden hacerlo es válido que cualquier otro lo haga. Los golpes dañan su autoestima y su seguridad, dañan a la familia y a la sociedad. Un niño no se volverá respetuoso por un golpe, un niño se convierte en un adulto sano por el ejemplo. No respetara a sus padres, les tendrá miedo y eso crea una barrera de comunicación entre ambas partes.

Hace muchos años en televisión había una campaña que decía “cuenta hasta 10” ¿La recuerdas? Consistía en que antes de golpear a un niño contaras hasta 10, muy simple y fácil! Me parece buen recurso, revivamos esa campaña y llevémosla a nuestro hogar.

Creo y confió que es posible educar de otra forma, día a día trabajo en ello. Peleo contra mi carácter, el cansancio, el estrés para no hacer a mi hija víctima de ningún tipo de violencia. No podría imaginar su mirada y su dolor después de que la persona a la que más ama en este mundo ha dañado su integridad por el simple hecho de que mamá no supo controlarse y tampoco quiero lidiar con la culpa que tendré después de hacerlo.

Antes de golpear a tu hijo, ¡Detente! Reflexiona si en realidad es por su bien o solo estás recurriendo a un recurso fácil con tal de desahogar tu enojo y frustración. Nuestros hijos son lo que más amamos, no los lastimes pues tal vez un moretón se desvanezca pero no será así con su autoestima.

Detente, reflexiona y negocia con ellos.

Detente, reflexiona y negocia con ellos.

5 tips para reducir el consumo de azúcar.

Soy enemiga de los extremos! Pero si algo me parece importante es cuidar la alimentación de nuestros hijos.

Actualmente hay una nueva ola de información acerca de la salud alimenticia; vegetarianos, veganos, alimentos gluten free, productos orgánicos, etc. Me he encontrado con información acerca de los beneficios de todo esto pero decidí no clavarme tanto o volverlo religión. Tome un poco de cada cosa para poder balancear la alimentación de Torbellino.

Pero, lo que sí me parece muy valioso y me gustaría compartir es acerca del consumo de azúcar ya que durante la infancia es cuando adquirimos algunos hábitos alimenticios enfocados al consumo desproporcional de alimentos dulces.

¿Sabes que cantidad de azúcar contienen algunos alimentos?

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No veo malo que eventualmente un niño se coma un dulce, yo misma me doy el gusto de vez en cuando, pero hay alimentos que incorporamos a su dieta sin saber las cantidades de azúcar que contienen (como los jugos empacados).

Las cantidades grandes de azúcar pueden provocar; obesidad, caries, diabetes, colesterol alto, mala circulación, entre otros.

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Lo que yo hago para evitar o disminuir el consumo de azúcar;

  1. Evito darle jugos procesados, prefiero los de fruta natural o agua. Aunque le ofrezco jugos naturales o agua de fruta ella siempre opta por el agua natural.
  2. Equilibro su alimentación ofreciendo porciones de verduras, proteínas, y algún cereal en su plato.
  3. Evitamos a toda costa el consumo de refrescos y/o gaseosas.
  4. Ofrezco frutas como una opción dulce. Las frutas contienen un tipo de azúcar llamado fructosa así como fibras, vitaminas y minerales.
  5. Disminuimos el consumo de azúcar refinada y optamos por pequeñas cantidades de stevia (puedes usar también miel de abeja)

Lo más importante es su salud, si desde  pequeños adoptan hábitos sanos es muy probable que formen parte de ellos hasta la edad adulta.

Necesito y merezco tiempo para mi.

Qué persona sea madre o no puede prescindir de un rato de tranquilidad al día?

Me he encontrado con algunos comentarios de madres que dicen; “yo no necesito tiempo para mí”, “yo no podría dejarlo ni un minuto”, “no necesito salir con mi esposo a solas, podemos ir todos” y parece que toda madre trae incluído ese botón que dice “mala madre” o “culpas” pues recién que nació Torbellino en automático los encendía cuando escuchaba esos cometarios por que aveces extrañaba esos momentos a solas con mi esposo o con mis amigos y me sentía culpable por hacerlo.

Cuando Torbellino empezó a ser más independiente decidí apagar ese chip y desconectarlo así es que… respeto mucho a aquellas madres pero, YO SÍ NECESITO TIEMPO PARA MÍ.

Si reconocer esto me convierte en mala madre pues entonces soy la peor. No me gusta pretender que mi maternidad es de revista y completamente rosa. Tenemos días buenos y diferentes, prefiero llamarlos así pues me gusta pensar que no hay días malos solo aquellos que nos requieren de más paciencia y esfuerzo. Desde que nació hice consciente que sus necesidades eran muchas y me entregue de lleno.

Pero resulta que es muy difícil enfrentarse al sinnúmero de juicios, se piensa que aquellas madres que no sufren ni sacrifican son “malas madres” o “desobligadas” y por supuesto se convierten en objetivo de críticas y señalamientos.

No soy la madre perfecta ni pretendo serlo pero para mí, para ella y para mi familia, mi maternidad está diseñada a la medida de nuestras necesidades.

Y SÍ, sí necesito tiempo para mí, lo acepto y al fin lo hago sin culpas. No estoy pidiendo un retiro espiritual al Tíbet, ni un viaje a China de semanas, tampoco quiero recluirme con una congregación de monjes para re encontrarme, solo necesito ir al cine con mi esposo, hacer ejercicio, entrar al baño sola y en paz (de vez en cuando), acabar todos eso libros empezados que no avanzan, hacer las compras del súper con un poco de tranquilidad, salir con mis amigas, tomar el café y la comida caliente. Resulta que también tengo necesidades y son igual de importantes que las del resto de la familia.

Sería estupendo que el día tuviera más horas, pero como no es así y solo cuento con 24 trato de buscar un equilibrio sano y justo para que todos tengamos nuestro tiempo, claro la mayor parte del día se va en actividades con ella y para ella, así es que con las horitas que nos quedan hacemos milagros y eventualmente buscamos el apoyo de alguien para tener nuestro tiempo a solas.

Soy madre pero también mujer, esposa, amiga, hermana, hija, profesionista, vivo una cantidad de roles que apenas puedo conciliarlos todos.

Ahora el rol que me requiere de más tiempo es ser madre y acepto que jamás había sido tan feliz pero ahora me enfoco en complacer las exigencias y necesidades de alguien más, las mías inconscientemente las había dejado en segundo plano contrario a lo que muchos dicen; que la madre debe satisfacer sus necesidades primero para entonces entregarse de lleno a su hijo.

Sé que ahora me debo a ella y lo hago con amor y convicción. Pero hay días que me siento agotada, todavía no duermo bien, lidió con el pequeño y temperamental carácter de una niña de casi dos años que aprende a manejar sus emociones, hay días que no puedo con mis propios cambios de humor y aun así aceptó los de esa pequeña personita. Criar de forma respetuosa supone un gran reto pero también resulta agotador.. Tengo la enorme responsabilidad de construir un adulto sano y feliz. La mayor parte de mis actividades y mis planes giran en torno a ella, no es justo que ahora pueda tomarme un tiempo para relajarme del ajetreo de ser madre? Creo que todas lo merecemos!

Hacerlo me permite estar en paz, en equilibrio y así poder mantenerme cuerda y estable para poder estar con ella. No quiero ser una mamá que sacrifica todo a costa de su mal genio y el estrés que genera estar en casa todo el día. No quiero asfixiar a mi hija haciéndola el centro del mundo y que crezca con esa enorme responsabilidad. No quiero descuidar mi vida de pareja pues pasaran los años y volveremos como al principio y lo único que nos quedara es el amor que nos tenemos y que alimentamos día a día entre cambios de pañales, juegos y biberones. Quiero transmitirle a mi pequeña que el pilar de nuestra familia son relaciones sanas y equilibradas, quisiera que ella se sienta orgullosa de sus padres, de los logros personales y en familia.

Disfruto el tiempo que paso con ella, tenemos mamitis e hijitis estamos y vamos juntas todo el día pero sí, eventualmente NECESITO tiempo para mí.

Así es que cuando he vuelto a leer “no necesito tiempo para mí o en pareja” lo único que pienso es, “Bien, que bueno pero yo sí”.

Estoy aprendiendo a vivir una maternidad libre de culpas, no es fácil pero lo intento.

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Personajes molestos para una madre.

Vamos a dedicar un poquito de tiempo y espacio a aquellos personajes que pueden resultar molestos para una madre.

Empecemos con el primero…

Perdonaje molesto #1
La gente que aún no tiene hijos y ya educa al hijo perfecto no nato, ni concebido aún jajaja. Es imposible hablar de lo que NO se conoce, y sí bien podemos tener una vaga ídea, cuando llega nuestro primer hijo mucho de eso queda atrás. Se topan con una madre y no pierden oportunidad de decir “cuando yo tenga mis hijos” claro! cuando se trata de juzgar sí lo que haces está bien o mal. Muy pocas veces me ha tocado escuchar “cuando yo tenga mis hijos lo haré como tú pues lo haces perfecto” JA!

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Personaje molesto #2

Los que se empeñan en mal alimentar a tu hijo.

No hay nada más molesto que alimenten a tu hijo con cosas que según sus tiempos de ablactación no le corresponden.

Es decir, qué le hace pensar a la gente que poquito pastel a los dos meses es saludable para un bebé? ó que la Coca Cola es completamente benefica en su biberon al año? ME DABA Y ME DA TIC! Más respeto!

Un niño no necesita ningún alimento y menos chatarra antes de los 6 meses y algunos alimentos se sugieren hasta después del año.

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Personaje molesto #3
Esa gente imprudente que compara el crecimiento de los niños. En esta incluyó a otras madres que no solo comparan COMPITEN con este tema.

Es maravilloso verlos crecer, cada gracia, cada paso y cada avance son grandiosos pero seamos honestas ninguno de nuestros hijos se va a graduar con honores por gatear o caminar a cierta edad.

No debemos permitir que los comentarios de esos personajes molestos nos hagan dudar de que el desarrollo o crecimiento de nuestros hijos no andan bien. Siempre debemos pensar que cada niño es diferente y por lo mismo hay que respetar sus tiempos.

“Aún no camina? Qué raro deberías llevarlo al pediatra, el hijo de doña cuquita camino a los 5 meses y casí volaba” jajajajaja

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Seguiremos agregando…..

Cómo “desacostumbre” a mi hija de los brazos.

Durante mi embarazo escuche de todo tipo de consejos, todos los fui almacenando para estar preparada para el gran día en que debutara en el mundo de la maternidad. Mi sorpresa fue que algunos consejos no fueron muy atinados, así es que fui filtrando y deseche todos aquellos en los que mi instinto de madre recién desempacado me decía que no.

“No puedes cargarla cada que llora, te tomara la medida”, me decían algunas personas, pero sentía que mi corazón se oprimía cada que escuchaba su llanto. Decidí entonces que sí, sí podía cargarla cada que mi instinto me indicara que lo hiciera. Pasábamos todo el día juntas, ella cargada y yo haciendo malabares para hacer algunas cosas pues pasando el terrible puerperio (vaya que si fue terrible pero esa, es otra historia) tuve que reincorporarme a mis actividades. La casa quedo sola ya no había más visitas y podíamos empezar con la rutina por supuesto una nueva pues la de antes era cosa del pasado. Puse en práctica mi capacidad de improvisar y toda mi creatividad.

Pero había días en los que llorábamos juntas, no conozco una madre que no haya llorado de confusión y desesperación, llorábamos porque yo tenía la imperiosa necesidad de lavar los platos y ella de estar en mis brazos. No había forma de negociar, eran brazos en ese momento. Entonces dejaba los platos solo enjabonados, pero mi instinto me hacia la mala jugada y me preguntaba; “de verdad ya se acostumbró a los brazos?” pero aún con la duda yo respondía a su petición. Todo nuestro día era así, yo haciendo las cosas a la mitad y ella necesitando mi calor.

Dudaba varias veces al día y me preguntaba si todo eso que la gente decía era cierto, “se está volviendo dependiente”, “no te dejara hacer nada”. Era una disputa entre lo que me decían, lo que pasaba y lo que mi instinto y corazón me dictaban. Volvíamos a empezar el día. Sin darme cuenta pasaron meses poco a poco me convertí en una experta “multitask” era capaz de estar lavando los platos, mover a la sopa y hacer un show espectacular de brincos y cantos para que Torbellino estuviera distraída y aguantara cinco minutitos más en la silla en lo que mamá terminaba. Finalizadas las labores era toda suya, entregaba de lleno mis brazos a ella.

Pasaron algunos meses más y ella comenzó a gatear, después a caminar y ahora a hablar. Ya no me pide brazos! Así es, al parecer no se acostumbró, si las cosas son como la gente dice seguiría colgada a mí. Lo único que hice para “desacostumbrarla” fue responder a sus necesidades en el momento que así lo requería. Ahora que es independiente (no, aún no se ha ido a vivir sola) solo cuando tiene sueño, está cansada o llora por algo es cuando abre sus brazos hacia mí y ahora que lo pienso me entristece, la extraño.

Extraño sentir su pequeño cuerpo encima del mío, solíamos dormir así los primeros meses pues solo así conciliaba el sueño y descansábamos ambas, extraño cuando estaba dentro del fular sintiendo su corazón y el mío desbordaba de amor, extraño ir por la calle con ella en brazos, extraño esa imagen mía de madre poderosa y fuerte que protege a su hija con su propio cuerpo. Me hace falta volver a llevarla en brazos pero ya no los necesita como antes, ahora necesita de mi de otra forma. Ojala no se hubiera “desacostumbrado” tan rápido, apenas tiene 2 años.

No me di cuenta en que momento creció ni en qué momento la solté para que creciera ahora solo de mi mano. Si la madre que fui hace dos años supiera que estaba haciendo lo correcto no dudaría tanto, confiaría más en su instinto y las malas jugadas que me hacía pasar y sobre todo se preocuparía menos por los platos. Crecen tan rápido que uno o dos años en brazos es muy poco comparado con su vida, algún día serán adolescentes y no querrán que mamá los abrace y los bese en frente de sus amigos. Después serán adultos y partirán. Si tú te cuestionas cada día si tu hijo se está acostumbrando a los brazos te puedo decir que no. No límites los brazos a tus hijos los vas a extrañar en poco tiempo, te lo puedo asegurar. Abrázalo, ellos son nuestro mundo.

Abraza tu mundo

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El día que el cáncer se hizo realidad 

Para mí guerrera …
Octubre el mes de la lucha contra el cáncer de mama, el mes rosa y paradójicamente hace 4 años ese rosa paso por todas sus tonalidades hasta ponerse gris. Mi corazón se deshizo, jamás había experimentado tanto dolor, de ese dolor que no solo apuñala tu alma también tu cuerpo, te duelen las piernas y el estomago, te sacude el piso y súplicas despertar de la pesadilla y en menos de un segundo te das cuenta que es real, te niegas a aceptarlo. Gritas, lloras, cuestionas a Dios y en pocas horas ese dolor te hace tomar un avión y correr al mejor lugar, con tu madre.

Pero ahora tus brazos son los que la rodean, los que la acunan. No hay mucho que decir el diagnóstico está dado; cáncer de mama.
Tu madre, los senos que fueron tu alimento que estuvieron llenos de vida ahora están enfermos y lo único que quieres es despertar, que ella te diga que todo estará bien pero es tu turno; “vamos a salir victoriosas” fue lo primero que dije. La conozco sabia de lo que era capaz.
Creímos que el cáncer estaba muy lejos de nosotros pero ese día se hizo presente, tan crudo y cruel como suele ser, ahí estaba y no había más que luchar, batalla por batalla.

Fue duro y doloroso el camino, soy incapaz de describirlo o compararlo con algo. Ahí estuve a su lado peleando con la distancia, no quería separarme. Tenía miedo pero debía ser fuerte por ella y para ella. El día posterior a su primer cirugía yo estuve ahí, fui testigo de cómo su mundo se desmoronó y como su mirada desencajada se perdía mirando su nuevo cuerpo. Sostuve su cuerpo e intente sostener su alma. “Somos más que una teta”, dijimos, ella es más grande que eso. Después vino la calma, el proceso de aceptar la nueva realidad, hacer del cáncer un inquilino desagradable que un día tenia que partir, y así fue. Ahora vivimos con eso y hemos aprendido a reconciliarnos con la vida, a agradecer la existencia de mi madre, sus palabras, su presencia, su esencia y su fuerza.
Conocimos gente valiosa en el camino, grandes guerreras de las que aprendimos mucho, conocí también guerreras que perdieron la batalla pero que dejaron un huella en sus hijas, en su gente.
Mi madre me ha enseñado mucho, ahora la entiendo más. Le debo tanto que no encuentro modo de agradecerle. Me enseñó a amar a los hijos sobre todas las cosas, a perdonarlos cuando algo sale mal, a amar a tu pareja más allá de sus defectos, a ser el equilibrio y pilar de un hogar, ahora en este capítulo tan doloroso y revelador me enseñó que es una mujer completa más allá de una teta, que es una mujer fuerte y poderosa.
Hasta ahora no he conocido dolor tan grande pero de ese dolor aprendí tanto que hoy vivo agradecida con la vida por qué me ha dado una nueva oportunidad. La oportunidad de que me guíe en mi maternidad, la oportunidad de verla, reír, abrazar y jugar con sus nietos. Las heridas han ido sanando, dejaron cicatrices que nos recuerdan día día la batalla que hemos ganado.
Gloria, no hay mejor nombre para mi bella guerrera. Conocimos la gloria después de este episodio.
Hoy la abrazo aquí en la tierra y no hay mayor placer que poder hacerlo así, en vida.
SALIMOS VICTORIOSAS!

Decálogo de la madre según la psicogenealogía 

  
Decálogo de la madre… según la psicogenealogía
1.-He parido un hijo que no es mío. Lo entrego al mundo.
2.-Este hijo no ha venido a cumplir mi proyecto, ni los proyectos de mi árbol genealógico, sino el suyo propio.
3.-No lo bautizo con ningún nombre ya presente en el árbol, ni con nombres que le impriman un destino.
4.-Se lo doy todo, lo crío con afecto, sin dejar de ser yo misma, sin adicción al sacrificio, sino con responsabilidad y desde la libertad.
5.-Le ofrezco herramientas que ayuden a construir el edificio de su propia vida, pero acepto que tome libremente las que el juzgue adecuadas y rechace las inadecuadaspara él. Me doy cuenta que la mejor manera de enseñar a un hijo no es con mítines, ni con límites, sino con el ejemplo.
6.-Acepto que deje de llamarme “mamá” cuando él lo decida, para pasar a llamarme por mi propio nombre, porque así rompe lazos de dependencia y la relación entre ambos se equilibra.
7.-Le permito y facilito que tenga un espacio privado e íntimo en la casa que sienta como su propio territorio.
8.- En cuanto a la elección de sus amistades, de su carrera, de sus actividades de ocio, etc., le escucho, le doy mi parecer, pero no selecciono nada por él, ni le prohíbo ni lo obligo.
9.- Dejo que mi hijo cometa errores, que se caiga, que no sea perfecto. Comprendo que cada fracaso es un cambio de camino y con ellos se crece cada día; si lo protejo demasiado lo bonsaitizo, nunca será adulto.
10.-Jamás definiré a mi hijo (“es tranquilo”, “eres nervioso”, “es tímido”…), porque entiendo que los niños se forman su autoconcepto a partir de lo que sus padres dicen de él. Le transmito que dentro de él están todas las posibilidades del ser, lo es todo en potencia.