Personajes molestos para una madre.

Vamos a dedicar un poquito de tiempo y espacio a aquellos personajes que pueden resultar molestos para una madre.

Empecemos con el primero…

Perdonaje molesto #1
La gente que aún no tiene hijos y ya educa al hijo perfecto no nato, ni concebido aún jajaja. Es imposible hablar de lo que NO se conoce, y sí bien podemos tener una vaga ídea, cuando llega nuestro primer hijo mucho de eso queda atrás. Se topan con una madre y no pierden oportunidad de decir “cuando yo tenga mis hijos” claro! cuando se trata de juzgar sí lo que haces está bien o mal. Muy pocas veces me ha tocado escuchar “cuando yo tenga mis hijos lo haré como tú pues lo haces perfecto” JA!

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Personaje molesto #2

Los que se empeñan en mal alimentar a tu hijo.

No hay nada más molesto que alimenten a tu hijo con cosas que según sus tiempos de ablactación no le corresponden.

Es decir, qué le hace pensar a la gente que poquito pastel a los dos meses es saludable para un bebé? ó que la Coca Cola es completamente benefica en su biberon al año? ME DABA Y ME DA TIC! Más respeto!

Un niño no necesita ningún alimento y menos chatarra antes de los 6 meses y algunos alimentos se sugieren hasta después del año.

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Personaje molesto #3
Esa gente imprudente que compara el crecimiento de los niños. En esta incluyó a otras madres que no solo comparan COMPITEN con este tema.

Es maravilloso verlos crecer, cada gracia, cada paso y cada avance son grandiosos pero seamos honestas ninguno de nuestros hijos se va a graduar con honores por gatear o caminar a cierta edad.

No debemos permitir que los comentarios de esos personajes molestos nos hagan dudar de que el desarrollo o crecimiento de nuestros hijos no andan bien. Siempre debemos pensar que cada niño es diferente y por lo mismo hay que respetar sus tiempos.

“Aún no camina? Qué raro deberías llevarlo al pediatra, el hijo de doña cuquita camino a los 5 meses y casí volaba” jajajajaja

Asiqueelhijode

Seguiremos agregando…..

Cómo “desacostumbre” a mi hija de los brazos.

Durante mi embarazo escuche de todo tipo de consejos, todos los fui almacenando para estar preparada para el gran día en que debutara en el mundo de la maternidad. Mi sorpresa fue que algunos consejos no fueron muy atinados, así es que fui filtrando y deseche todos aquellos en los que mi instinto de madre recién desempacado me decía que no.

“No puedes cargarla cada que llora, te tomara la medida”, me decían algunas personas, pero sentía que mi corazón se oprimía cada que escuchaba su llanto. Decidí entonces que sí, sí podía cargarla cada que mi instinto me indicara que lo hiciera. Pasábamos todo el día juntas, ella cargada y yo haciendo malabares para hacer algunas cosas pues pasando el terrible puerperio (vaya que si fue terrible pero esa, es otra historia) tuve que reincorporarme a mis actividades. La casa quedo sola ya no había más visitas y podíamos empezar con la rutina por supuesto una nueva pues la de antes era cosa del pasado. Puse en práctica mi capacidad de improvisar y toda mi creatividad.

Pero había días en los que llorábamos juntas, no conozco una madre que no haya llorado de confusión y desesperación, llorábamos porque yo tenía la imperiosa necesidad de lavar los platos y ella de estar en mis brazos. No había forma de negociar, eran brazos en ese momento. Entonces dejaba los platos solo enjabonados, pero mi instinto me hacia la mala jugada y me preguntaba; “de verdad ya se acostumbró a los brazos?” pero aún con la duda yo respondía a su petición. Todo nuestro día era así, yo haciendo las cosas a la mitad y ella necesitando mi calor.

Dudaba varias veces al día y me preguntaba si todo eso que la gente decía era cierto, “se está volviendo dependiente”, “no te dejara hacer nada”. Era una disputa entre lo que me decían, lo que pasaba y lo que mi instinto y corazón me dictaban. Volvíamos a empezar el día. Sin darme cuenta pasaron meses poco a poco me convertí en una experta “multitask” era capaz de estar lavando los platos, mover a la sopa y hacer un show espectacular de brincos y cantos para que Torbellino estuviera distraída y aguantara cinco minutitos más en la silla en lo que mamá terminaba. Finalizadas las labores era toda suya, entregaba de lleno mis brazos a ella.

Pasaron algunos meses más y ella comenzó a gatear, después a caminar y ahora a hablar. Ya no me pide brazos! Así es, al parecer no se acostumbró, si las cosas son como la gente dice seguiría colgada a mí. Lo único que hice para “desacostumbrarla” fue responder a sus necesidades en el momento que así lo requería. Ahora que es independiente (no, aún no se ha ido a vivir sola) solo cuando tiene sueño, está cansada o llora por algo es cuando abre sus brazos hacia mí y ahora que lo pienso me entristece, la extraño.

Extraño sentir su pequeño cuerpo encima del mío, solíamos dormir así los primeros meses pues solo así conciliaba el sueño y descansábamos ambas, extraño cuando estaba dentro del fular sintiendo su corazón y el mío desbordaba de amor, extraño ir por la calle con ella en brazos, extraño esa imagen mía de madre poderosa y fuerte que protege a su hija con su propio cuerpo. Me hace falta volver a llevarla en brazos pero ya no los necesita como antes, ahora necesita de mi de otra forma. Ojala no se hubiera “desacostumbrado” tan rápido, apenas tiene 2 años.

No me di cuenta en que momento creció ni en qué momento la solté para que creciera ahora solo de mi mano. Si la madre que fui hace dos años supiera que estaba haciendo lo correcto no dudaría tanto, confiaría más en su instinto y las malas jugadas que me hacía pasar y sobre todo se preocuparía menos por los platos. Crecen tan rápido que uno o dos años en brazos es muy poco comparado con su vida, algún día serán adolescentes y no querrán que mamá los abrace y los bese en frente de sus amigos. Después serán adultos y partirán. Si tú te cuestionas cada día si tu hijo se está acostumbrando a los brazos te puedo decir que no. No límites los brazos a tus hijos los vas a extrañar en poco tiempo, te lo puedo asegurar. Abrázalo, ellos son nuestro mundo.

Abraza tu mundo

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El día que el cáncer se hizo realidad 

Para mí guerrera …
Octubre el mes de la lucha contra el cáncer de mama, el mes rosa y paradójicamente hace 4 años ese rosa paso por todas sus tonalidades hasta ponerse gris. Mi corazón se deshizo, jamás había experimentado tanto dolor, de ese dolor que no solo apuñala tu alma también tu cuerpo, te duelen las piernas y el estomago, te sacude el piso y súplicas despertar de la pesadilla y en menos de un segundo te das cuenta que es real, te niegas a aceptarlo. Gritas, lloras, cuestionas a Dios y en pocas horas ese dolor te hace tomar un avión y correr al mejor lugar, con tu madre.

Pero ahora tus brazos son los que la rodean, los que la acunan. No hay mucho que decir el diagnóstico está dado; cáncer de mama.
Tu madre, los senos que fueron tu alimento que estuvieron llenos de vida ahora están enfermos y lo único que quieres es despertar, que ella te diga que todo estará bien pero es tu turno; “vamos a salir victoriosas” fue lo primero que dije. La conozco sabia de lo que era capaz.
Creímos que el cáncer estaba muy lejos de nosotros pero ese día se hizo presente, tan crudo y cruel como suele ser, ahí estaba y no había más que luchar, batalla por batalla.

Fue duro y doloroso el camino, soy incapaz de describirlo o compararlo con algo. Ahí estuve a su lado peleando con la distancia, no quería separarme. Tenía miedo pero debía ser fuerte por ella y para ella. El día posterior a su primer cirugía yo estuve ahí, fui testigo de cómo su mundo se desmoronó y como su mirada desencajada se perdía mirando su nuevo cuerpo. Sostuve su cuerpo e intente sostener su alma. “Somos más que una teta”, dijimos, ella es más grande que eso. Después vino la calma, el proceso de aceptar la nueva realidad, hacer del cáncer un inquilino desagradable que un día tenia que partir, y así fue. Ahora vivimos con eso y hemos aprendido a reconciliarnos con la vida, a agradecer la existencia de mi madre, sus palabras, su presencia, su esencia y su fuerza.
Conocimos gente valiosa en el camino, grandes guerreras de las que aprendimos mucho, conocí también guerreras que perdieron la batalla pero que dejaron un huella en sus hijas, en su gente.
Mi madre me ha enseñado mucho, ahora la entiendo más. Le debo tanto que no encuentro modo de agradecerle. Me enseñó a amar a los hijos sobre todas las cosas, a perdonarlos cuando algo sale mal, a amar a tu pareja más allá de sus defectos, a ser el equilibrio y pilar de un hogar, ahora en este capítulo tan doloroso y revelador me enseñó que es una mujer completa más allá de una teta, que es una mujer fuerte y poderosa.
Hasta ahora no he conocido dolor tan grande pero de ese dolor aprendí tanto que hoy vivo agradecida con la vida por qué me ha dado una nueva oportunidad. La oportunidad de que me guíe en mi maternidad, la oportunidad de verla, reír, abrazar y jugar con sus nietos. Las heridas han ido sanando, dejaron cicatrices que nos recuerdan día día la batalla que hemos ganado.
Gloria, no hay mejor nombre para mi bella guerrera. Conocimos la gloria después de este episodio.
Hoy la abrazo aquí en la tierra y no hay mayor placer que poder hacerlo así, en vida.
SALIMOS VICTORIOSAS!

Decálogo de la madre según la psicogenealogía 

  
Decálogo de la madre… según la psicogenealogía
1.-He parido un hijo que no es mío. Lo entrego al mundo.
2.-Este hijo no ha venido a cumplir mi proyecto, ni los proyectos de mi árbol genealógico, sino el suyo propio.
3.-No lo bautizo con ningún nombre ya presente en el árbol, ni con nombres que le impriman un destino.
4.-Se lo doy todo, lo crío con afecto, sin dejar de ser yo misma, sin adicción al sacrificio, sino con responsabilidad y desde la libertad.
5.-Le ofrezco herramientas que ayuden a construir el edificio de su propia vida, pero acepto que tome libremente las que el juzgue adecuadas y rechace las inadecuadaspara él. Me doy cuenta que la mejor manera de enseñar a un hijo no es con mítines, ni con límites, sino con el ejemplo.
6.-Acepto que deje de llamarme “mamá” cuando él lo decida, para pasar a llamarme por mi propio nombre, porque así rompe lazos de dependencia y la relación entre ambos se equilibra.
7.-Le permito y facilito que tenga un espacio privado e íntimo en la casa que sienta como su propio territorio.
8.- En cuanto a la elección de sus amistades, de su carrera, de sus actividades de ocio, etc., le escucho, le doy mi parecer, pero no selecciono nada por él, ni le prohíbo ni lo obligo.
9.- Dejo que mi hijo cometa errores, que se caiga, que no sea perfecto. Comprendo que cada fracaso es un cambio de camino y con ellos se crece cada día; si lo protejo demasiado lo bonsaitizo, nunca será adulto.
10.-Jamás definiré a mi hijo (“es tranquilo”, “eres nervioso”, “es tímido”…), porque entiendo que los niños se forman su autoconcepto a partir de lo que sus padres dicen de él. Le transmito que dentro de él están todas las posibilidades del ser, lo es todo en potencia.

Hablemos de nuestras amigas y uno que otro amigo.

Con la maternidad algunas llegan y otras se van. Es una realidad que cuando llega tu primer hijo todo cambia incluso tus amistades.

Están aquellas amigas que no planean tener hijos incluso los ven como una maldición y huyen, pero dejando una gran lección; te hacen valorar a las que realmente se quedan y te das cuenta quienes son tus amigas. Dejan una puerta abierta por la cual entra gente nueva y maravillosa.

También están aquellas amigas (nuevas o de años) que aunque no planean tener hijos pronto deciden quedarse, preguntarte por tus hijos, comentar esa foto donde se ve divino, te invitan un café sola o con tus hijos, proponen lugares donde puedan conversar sí vas acompañada de ellos, te ayudan a cargarlo para que puedas darle un sorbo a tu café, juegan con ellos mientras platican con varias interrupciones pero al menos están juntas. No saben mucho de hijos pero si les cuentas tropiezos y aciertos de tu maternidad hacen un esfuerzo por aconsejarte.

Otras muy emocionadas se enteran de la noticia, asisten a tu baby shower incluso algunas llegan al hospital a conocer al nuevo integrante y después? Después dejan de buscarte, empiezan los cafés y reuniones no concretados “sí, nos vemos pronto” y de repente han pasado meses y ese “pronto” jamás llega. Sus ocupaciones y tus nuevas labores hacen más difícil poder concretar algo.

Y para algunas no es momento de batallar con hijos ajenos y aunque tengas la posibilidad de asistir eventualmente sin tus hijos para ellas tu vida de madre o las interminables anécdotas y fotos de tus hijos no son de interés, algunas emiten juicios respecto a tu nueva vida y a las decisiones que has tomado desde que te convertiste en madre. Hacen un esfuerzo por verte al principio pero de pronto caen en cuenta que ahora que eres madre es momento de poner distancia de por medio. Ya no hay mucho en común.

Hay algunas amigas con las cuales has caminado de la mano parte de tu vida incluso ahora son madres y deciden reunirse en casa de alguna, llenar de juguetes la sala y platicar de lo que más le apasiona y lo que ahora más les interesa, sus hijos. Planean juntas comidas o cenas familiares y fantasean con una salidita solas como en los viejos tiempos y se dan cuenta que ahora tienen más en común y que sí salen solas terminaran hablando de lo mismo, sus hijos. Sueñan e idealizan juntas que será de ellos y si son de diferentes sexos hasta consuegras ya son.

Están esas amigas que toca abrazarlas a la distancia, bendita tecnología que te mantiene cerca y benditos esos grupos de whats app que acortan las distancias. Nunca he subestimado la tecnología tengo grandes amigas con las cuales he cultivado y mantenido nuestra amistad gracias a esta. Algunas ya son madres, otras están por serlo y algunas lo planean, así es que la diversidad de temas enriquece la platica.

Hay grandes amigos (hombres) que te llenan el corazón pues llegan a tu casa y toman a tu hijo en brazos y hasta se toman una selfie con él pues están orgullosos de ti y de lo que ahora eres.

Y por último están esas amigas que conociste en el profiláctico, en el kínder, en un grupo de crianza o donde sea pero son amigas nuevas algunas con hijos, te entienden, te contienen, te guían y te apoyan. Son caras y caritas nuevas. Con sus hijos se vuelven tu nuevo círculo y las pláticas se hacen interminables entre conocerse, hablar de hijos y el futuro pueden pasar horas.

Al final con la maternidad se abren un mundo de posibilidades. Tal vez esas amigas que huyeron se conviertan en madres y regresen a ti por un consejo o por algo de contención y tu corazón de madre ahora es tan grande que posiblemente volverás a abrir la puerta para que entre ella con su hijo llena de dudas y tal vez le des un abrazo y le hagas saber que todo estará bien, tal vez.

Seguirás cultivando las amistades que tienes y algún días tus hijos crecerán con los de ellas y serán hermanas que tú has elegido, tías y tíos de tus hijos.

Tengo un circulo grande de amigas algunas madres y algunas aún no lo son. Aprendí que cada persona pasa por tu vida para dejarte una lección, yo aprendí a distinguir una amistad valiosa de una amistad temporal o pasajera.

Hoy abrazo a mis amigas que son madres, las admiro y las quiero y abro la puerta y mi corazón para las que algún día lo serán.

Cuéntame tu experiencia.

Con la maternidad algunas llegan y otras se van

El cuarto solo es de papá y mamá, así debe de ser.

“Mis hijos van a dormir en su cuarto y en su cama como debe ser”

Escuche esta frase un par de veces,  lo que me pregunto es; quién marca lo que “debe ser”? Hay algún manual que no he leído?  De dónde saca la gente que en el tema de la maternidad hay un “debe ser”? O solo son prejuicios? Si la maternidad es el mejor arte de improvisación y cambio de planes.

Torbellino debió dormir en su cama pero un día decidimos que no sería así, rompí con mis propios esquemas de lo que “debería ser” pues aún embarazada los planes con mi esposo eran que dormiría en nuestro cuarto pero en su cuna. El tercer día en casa después de que nació, descubrimos que tenía reflujo, nos dimos cuenta de una forma algo abrupta y traumática. Estaba en su cuna “como debe ser” salí de bañarme y eche un ojito, estaba haciendo un ruido como si quisiera decir algo pero no tenía fuerza para hacerlo, abría y cerraba la boca y estaba morada, rápidamente la saque y le grite a mi madre, cuando ella llego la volteo y comenzó a golpear su espalda. Tuvimos un conato de bronco aspirar causado por el reflujo.
Ese día decidí que mientras más cerca estuvieramos, sería mucho mejor. Me invadió una angustia terrible, de esas que las madres conocemos muy bien, que no nos dejan dormir aunque ellos lo hagan, de esas que nos obligan a revisar que este respirando no cada 10 minutos sino cada 5, esa angustia que te dice que no te alejes por mucho tiempo por que puede necesitarte.
Ese día decidimos que ella dormiría en nuestra cama, fue de mutuo acuerdo pues la necesidad de tenerla cerca era compartida. Fue entonces que lo que “debe ser” salió de la cama y le cedió el paso a ella.
El colecho es una práctica muy criticada, no entiendo por qué pues aunque no compartas con tus hijos la cama terminan en ella, seamos honestos. Los fines de semana, una gripe o una pesadilla son la mejor ocasión para que ellos entren corriendo y se acurruquen a tu lado, pero tal vez por lo que “debe ser” pegues el brinco y los saques de ella de una patada. Quisiera ver eso cuando aquellas personas que me han dichi tan chocante frase tengan sus hijos.
Un día alguien me dijo ” esa pareja hasta se divorció por que la mujer no sacaba al hijo de la cama y pues desatendió al esposo” no hay nada que me haya dado más risa (sobre todo aquella palabra “desatendió” usada en pleno siglo 21) y bueno, concluí después de tan desgarradora historia de desatención; No, esa pareja se separó por la falta de comunicación y la falta de creatividad.
Alguna conocida me dijo “no puede ser que duerma ahí y el sexo? Pobre de tu marido” y pensé; pobre del tuyo que limitas el sexo a la cama y a una sola habitación de toda la casa. Falta de imaginación, le llamaría yo. He escuchado del terrible daño psicológico del que estoy haciendo victima a mi hija, que si va a crecer con traumas y apegos innecesarios, no hago otra cosa más que reirme, me he documentado lo suficiente como para saber y entender los beneficios de esta práctica pero siendo honesta no tengo el tiempo de ir explicándolo por todos lados y a todo el mundo.
Bueno un sinfín de historias alrededor del espantoso tema, y bueno también hay gente que lo ve tan normal que ni un comentario emite (esa es la gente que me gusta)
Haciendo referencia a algunos animales los cuales se guían por el más puro y natural instinto; alguien conoce un león que haya dejado a su hijo en otra parte de la selva para dormir? O algún simio que deje a su cría en medio de la selva solo para que aprenda a dormir? Preguntas simples que podrían parecer tontas pero que responden a algo muy complejo y criticado como el tema del colecho. Lo que sí es un hecho y no implica lo que “debe ser” es que esta práctica no es para todos y eso no determina tu maternidad, un niño puede dormir perfecto en su cuna con las mismas atenciones y cuidados que se le tiene a un niño que colecha, eso es algo que he aprendido de otra madres.
Ya hemos tenido esa platica dónde planeamos la transición de torbellino a su cuarto,  no por que ya no lo disfrutemos al contrario, cada vez es más independiente y se acerca esa etapa, lo veo venir. Todos los días decimos “la próxima semana lo intentamos” y esa semana no ha llegado, lo hemos postergado sinceramente por falta de ganas. El día llegará pero para que eso pase será de la forma más respetuosa posible.

Por ahora seguiré disfrutando de sus ronquiditos, de cuando ríe a carcajadas por que está soñando bonito, de cuando nos despierta tratando de abrir nuestros ojos, de abrazarla por las noches y acariciar su cabello para que se duerma, de sentir su cuerpo

cerca, de que en medio de una pesadilla me busque solo a mi y  de su sonrisa contagiosa por las mañanas. Uy suena terrible el colecho verdad? Yo duermo con mi hija como mi instinto me dijo que DEBÍA SER,  y  como la naturaleza lo han marcado, finalmente la cama es para dormir.
Cuéntame tu experiencia…..
Fue entonces que lo que “debe ser” salió de la cama y le cedió el paso a ella.

Fue entonces que lo que “debe ser” salió de la cama y le cedió el paso a ella.

Fui la madre perfecta….

Antes de que naciera torbellino solía serlo, ¿cómo era posible? ¡Claro que lo es!

Aún no planeaba embarazarme pero yo ya lo sabía todo. Es más fácil educar al niño perfecto y ser la madre modelo antes de tenerlos entre tus brazos.

Que soberbia y atrevida es la ignorancia.

Solía criticar a aquella madre que no sacaba de su cuarto al hijo después de los 3 meses. Me parecía irreal lactar un bebé más allá de los 6 meses. Pensaba que como era posible que no se cubrieran los senos, ¡todo mundo la está viendo, por Dios que pudor! Solía criticar a los niños que hacían berrinches en el súper y miraba a la madre pensando “que incapaz es esta mujer”. Veía un niño mal portado y se me hacía increíble que esa madre no le diera una buena nalgada para controlarlo. Para mí era lógico que un niño llorara en su cuna hasta dormirse. Era impensable que yo abandonara mi trabajo para estar en casa.

Era más fácil antes, el destino me dio una buena sacudida con la llegada de Torbellino.

Me di cuenta que los niños lo que más necesitan es de su madre y que compartir la cama con ellos, se vuelve maravilloso y que aunque no la compartas terminaran metidos en tu cama por la mañana, solo para sentirte cerca y oler tu cabello. Que no tienen que llorar para aprender a dormir e investigando supe de las consecuencias de esta práctica.

Aprendí que la OMS recomienda hasta los 2 años la lactancia, que es lo mejor para tu hijo y que no hay nada más mágico y maravilloso que el vínculo que generas con ellos en esos momentos que está prendido a una parte de tu cuerpo y de tu alma y que no hay nada vergonzoso en ello como para cubrirlo.

Aprendí que una madre no es incapaz por no controlar un berrinche que es una etapa normal en los niños y que no hay nada más difícil para una mami que atravesar por eso ante la mirada juiciosa de la gente. Supe que no es necesario golpear a un niño para que aprenda que con amor y diálogo se puede lograr más.

Encontré el valor de las cosas, ahora sé que el tiempo no vuelve y que dejar de trabajar para criar a mi hija no me hace menos lista o menos profesional y que el trabajo que ahora hago es más satisfactorio que el reconocimiento de un jefe, que la mirada y la sonrisa de tu hijo es la mejor paga.

Tenía que vivirlo para darme cuenta que era una ignorante del tema y que mi soberbia era demasiada como para callar a tiempo.  Ahora sé que no debí juzgar a ninguna otra madre mucho menos sin serlo aún pues solo hasta que te subes al barco entiendes todo.

La maternidad te da una bofetada de realidad, te convierte en mejor persona, te hace humilde y engrandece tu alma, te hace caer en cuenta que creías saberlo todo y que te sentías poderosa y superior pero cuando llega la hora te cae un balde de agua fria que sacude tu mente y corazón.

Que equivocada solía estar y cuanto he aprendido en este hermoso camino.

Cuando escucho a otra mujer hablar de la maternidad como yo solía hacerlo, solo sonrió y pienso que algún día le tocara su bofetada de realidad.

¡Bendita maternidad que me ha hecho crecer!

¡Bendita maternidad que me ha hecho crecer!

¡Bendita maternidad que me ha hecho crecer!

10 consejos para verte linda durante tu embarazo.

Es posible verte radiante durante el embarazo.

Aprovechemos el brillo y belleza que nos da la maternidad, te doy algunos consejos para lucir espectacular.

1. No compres demasiada ropa de embarazo, hay algunas marcas que nos ofrecen buenas opciones para vernos hermosas pero algunas no ayudan y nos hacen ver hasta un poco mayores.

2. Compra en la misma tienda que acostumbras pero puedes comprar algunas tallas más grandes en el caso de blusas o vestidos

3. Compra básicos, asegúrate que estiren

4. Combina tus básicos con blazers y suéteres para verte más formal

5. Si trabajas y te sientes segura caminando en zapatos altos opta por plataformas nos dan más seguridad al caminar, sino te sientes segura echa mano de unos hermosos flats. Lo ideal siempre serán zapatos de piso por aquello de la retención de líquidos

6. Hidrata tu piel, empieza por hidratar tu rostro con un buen kit de cremas. Sigue con el cuerpo con una crema para estrías. En el súper mercado podrás encontrar buenas marcas tipo Palmer’s de cocoa, yo la usaba combinada con aceites de almendras dos veces por día

7. Ya se que te la vives en el baño pero aún así procura beber 2 litros de agua diario esto ayudará a liberar toxinas y mantener tu cuerpo hidratado y en algunos casos funciona para evitar estrías

8. Usa maquillaje, las primeras semanas tal vez las nauseas y mareos te traigan de cabeza y en la últimas la pancita y tanta patada nos roban un poco de sueño así es que, hay disimular las ojeras con un maquillaje lindo y natural. Un poco de labial, rubor muy sutil para el diario. Si tienes algún compromiso social usa un poco más.

9. Usa accesorios vistosos y atractivos para realzar tu outfit

10. De la ropa que usas habitualmente busca la que creas que puede estirar, la moda predomina en blusas holgadas, maxi vestidos esas pueden ser opciones atractivas en esta etapa

No olvides que la maternidad es una etapa maravillosa y que siempre es posible sentirse bonita y poder reflejarlo.

10. De la ropa que usas habitualmente busca la que creas que puede estirar, la moda predomina en blusas holgadas, maxi vestidos esas pueden ser opciones atractivas en esta etapa

No olvides que la maternidad es una etapa maravillosa y que siempre es posible sentirse bonita y poder reflejarlo.

Luce radiante con un lindo vestido

Por qué les gusta tanto el parque a los niños? Hoy lo descubrí.

El niño que juega

Hace dos años solía pasar de largo por ahí, de vez en cuando echaba una miradita para ver el subir y bajar de los niños.

Ahora que soy madre y vamos más seguido me di a la tarea de observar que había detrás de la ojitos brillantes de Torbellino cuando le pregunto (siempre esperando un sí por respuesta) “quieres ir al parque? Y su emoción es tan grande cuando papá y mamá le hacen la invitación.

Los niños disfrutan el parque por qué saben apreciar las cosas simples.

Les gusta sentir su pequeño cuerpo caer por todas esas resbaladillas de colores brillantes y a una velocidad súper emocionante para ellos. Les gusta sentir que vuelan cuando se suben al columpio y sienten sus pies flotando por el aire es lo más cercano a tener pequeñas alas. Les gusta ver esas filas interminables de hormigas trabajando y buscando alimento. Les emociona ver como los perros pasan corriendo atrás de sus dueños y como se olfatean unos a otros. Les gusta sentir la combinación de tierra y agua y esa sensación inexplicable al tocar ese lodo con sus pequeñas manos. Les gusta sentir las cosquillas del pasto en sus pies descalzos. Les fascina la velocidad que alcanzan sus bicicletas. Les gustas el aire fresco que pasa por sus cabellos. Les gusta ver a otros niños jugando y riendo. Les gusta ver a otras madres con sus hijos. Les gusta pasar tiempo con quienes los amamos y saben que el parque es el mejor lugar para ese romance. Les gusta lo que realmente nos debería hacer felices, en conclusión.

Los niños simplemente encuentran belleza en lo que realmente la tiene, son maravillosos. Hay tanto que aprender de ellos.

Crónica de una cesárea anunciada

Nuestra maternidad no se define en un día o por la forma que nacieron nuestros hijos, nuestra maternidad la define el futuro de tus hijos y la huella que dejas en ellos.

Llegaron las 39 semanas fue un embarazo tranquilo lleno de emociones y muchos planes. No hubo nauseas, vómitos, podría decir ningún tipo de malestar a no ser por un dolor intenso en la espalda que hacía que me doliera hasta el alma y del alma me bajaba hasta la punta de los pies.

Meses antes había valorado la forma en la que quería que mi primera hija naciera. Di muchas vueltas de una cesárea programada a un parto vaginal fui y vine en mi decisión al final la frase de mi padre me hizo decidirme “la mujer está perfectamente diseñada para parir” y dicho esto me inscribí a un curso profiláctico, por el momento la decisión estaba tomada

Desde el primer día que llegue al curso supe que no era mi lugar, si bien había decidido parir no lo iba a hacer sin anestesia eso lo tenía muy claro. Cada quién conoce su cuerpo y sus limitaciones, soy el tipo de persona que se rompe un pequeño dedo del pie y puede pedir anestesia general para no soportar el dolor, así que sí algo tenía claro es que yo no iba a ser de esas mujeres que solo respiran profundo y logran parir sin muchos contratiempos.

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El día que papá se volvió a enamorar.

Llegue a la última consulta y sin novedades de que se acercará la fecha, estaba ansiosa por conocerla y muy cansada así es que pedí una inducción para el día siguiente. Llegamos al hospital muy emocionados la sorpresa fue que no logre dilatar después de altas dosis de oxitocina y según el diagnóstico del médico había que hacer ya una cesárea pues no había marcha atrás.

Entré a un frio quirófano temblando no sé si por la temperatura o de estrés, ya listo todo (no estaba segura si yo ya lo estaba) entro mi esposo a acompañarme. Sin mayores contratiempos al ritmo de una canción de Michael Bublé nació Torbellino. Fue maravilloso la acercaron a mi pecho y nos conocimos, fue como si el mundo se detuviera un segundo y la naturaleza me enseñara lo maravilloso que es mi cuerpo y la capacidad que tiene de crear y dar vida. En ese momento supe que mi vida había cambiado. Tenía una mezcla de emociones, estaba feliz pero muy confundida, asustada y ansiosa de poder hacer lo que a una madre compete. Nunca había experimentado tantos sentimientos en un solo día.

Comparado con otras mujeres, nunca sentí que hubiera atravesado por un episodio de violencia obstétrica, tampoco sentí que me hubieran robado un parto a mí lo que me preocupaba y me emocionaba era lo que venía después.

Cada vez las mujeres nos empoderamos más de nuestros propias vidas y de nuestras decisiones, a mí no me robaron un parto, la naturaleza y la vida me dieron una hija. Uno debe sentirse feliz y empoderada cuando está conforme con sus decisiones y los resultados. Decidí hacerme una inducción y la forma en la nació mi hija termino siendo resultado de lo que pedí.

Algo he aprendido de la maternidad y es a no decir “nunca” tal vez más adelante decida un parto respetado, por ahora quede conforme con la forma en la que llego Torbellino a mi vida. Decidí ser madre no fue casualidad ni un error de cálculos de esa misma forma me comprometí con su crianza y eso es lo que me ocupaba después.

No creo que la forma de nacer de tu hijo definan tu maternidad, me encantan esas imágenes de partos respetados, admiro a todas esas mujeres y tal vez algún día sea el camino que elija.

Nuestra maternidad no se define en un día, en unas horas. Tengo claro los beneficios de un parto pero por ahora tengo más claro que lo que me importa es que mi hija sea feliz independientemente de la forma en la que haya llegado a mis brazos. Para mí ese momento fue único, mágico e increíble.

Cuéntanos cómo fue ese día!